Fuga de cerebros a Alemania

EMIGRACION DE UNA BIÓLOGA Y UN INGENIERO A ALEMANIA

Llega el invitado de invierno a la granja


Son las siete menos cuarto de la tarde, hoy domingo 16 de septiembre de 2012. Hace 2221 años desde que Publio Cornelio Escipión, el personaje de la novela que me terminé de leer anoche, conquistara Cartago Nova. Han sido 1300 y pico páginas de historia romana, honor, traiciones, amor y grandes batallas campales como sacadas de una gran producción americana. Me encanta la sensación de zambullirme en un libro y estar todo el día con los personajes de la novela en la cabeza, deseando que llegue la noche para volver a estar con ellos antes de dormirme. Pero me angustia cuando termino el libro. A la noche siguiente me falta algo. Por suerte mañana lunes vienen a visitarnos los padres de Paco y traen consigo un arsenal de comida española, ropa de invierno y sobre todo la segunda parte de la trilogía de Santiago Posteguillo: “Las legiones malditas”. Seguro que Escipión se hace con las legiones V y VI, exiliadas de Roma por huir en la batalla de Canae. Se lo va a poner difícil a Aníbal y a su hermano.

Como veis la novela me tiene un poco enganchada. Pero el que la haya leído seguro que me entiende. Es como ver una película de romanos con la diferencia que sabes que lo que narra fue real, en su mayoría. Una buena forma de aprender un poquito de historia de nuestra Hispania del 209 a.C.

Hoy se cumplía mi fecha límite para escribir esta entrada al blog. Llevaba muchos días posponiéndolo y me dije que de hoy no pasaba. Así que aquí estoy, en la cama, reponiendo fuerzas después de un día de trabajo en la granja y bebiéndome un zumito de “Gemüse” (verduras en alemán) totalmente biológico, y sazonado con un poco de pimienta, como le gusta a mi hermana. Relajada, escuchando los pajarillos por la ventana. Son las golondrinas que se van ya para España ¡Ahí os las mando, cuidad de ellas!

Ya ni me acuerdo dónde me quedé en la última entrada, han pasado cosas interesante y ha habido cambio de planes. Tuvimos un par de semanas sin saber bien qué hacer, si irnos a Berlín a hacer un curso de alemán estos dos meses, o quedarnos aquí estudiando por nuestra cuenta. La idea de Berlín era muy tentadora, no salía muy caro, encontramos un curso por solo 220 euros al mes (12 horas semanales). Pero la cosa se complicaba con la búsqueda de piso, que no es nada fácil en esta ciudad. Un día, hablando con esta familia, nos dijeron que en invierno ellos tenían bastante más trabajo que ahora en verano y que les seguiríamos siendo de gran ayuda. Eso nos dejaba más tranquilos. En un principio habíamos hablado de quedarnos aquí el verano e irnos en octubre. No sabíamos si molestaríamos al quedarnos más meses. Pero esa conversación con ellos nos dejó las cosas claras y finalmente optamos por la opción más barata y con la que hasta ahora nos ha ido muy bien: quedarnos donde estamos. Hemos estado 10 días sin tocar el monedero, y eso se agradece a fin de mes cuando echas un vistazo a tu cuenta bancaria. De esta forma dejamos nuestros ahorros a buen recaudo en el banco (eso espero, he leído en la prensa española que la gente está retirando sus ahorros de los bancos) y podemos echarles mano después de navidades en caso de que no encontremos trabajo antes.

Ya son las siete, hora de darle de comer a los caballitos y encerrarlos en el establo. Hago una pausa y sigo a la vuelta.

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Pues la pasa se alargó un poco, son las 9:22 de la mañana del 22 de septiembre de 2012. Ya han venido los padres de Paco y se han vuelto a España. Volvemos a nuestra vida en la granja. Han sido cinco días intensos, de turismo por Berlín y alrededores, con mucho que contar. Pero en esta entrada seguiré por donde lo dejé el domingo y para las vacaciones en Berlín mejor hago otra entrada.

En Alemania ya ha llegado el otoño, el martes pasado fue el último día de calor que vamos a tener ya, me parece a mí. Esta semana la temperatura media va de 9 a 18 grados, que es más o menos el invierno de Málaga. Así que ya estamos usando los chaquetones y, en mi caso, el pijama de franela y la bata. Hoy, con mis zapatillas y mi bata, recién traídas de España, ya me siento más como en casa.

Con el final de verano se terminan también los trabajos con la paja en la granja. La semana pasada cortaron por última vez la hierba en los campos y ahora los paisajes están llenos de rulos de paja secándose antes de guardarla en los establos para alimentar a los caballos durante todo el invierno.

El otro día, mientras removíamos la paja para que se secase antes de hacerla un rulo, vimos a una nutria. Era la primera vez que veíamos una. La vi de lejos, como a unos diez metros y le dije a Paco: ¡mira que guay! Entonces la nutria empezó a correr hacia donde estábamos nosotros y mi grito cambió a: ¡Pacoooo, que viene “pá” acá! Fue gracioso, sobre todo para L y A que nos habían visto desde lo lejos. La semana desde luego que va de bichos nuevos. La otra noche vimos murciélagos, pero cerquita, sobrevolando por encima nuestra a unos cinco metros. Los vemos todas las noches pero creíamos que eran pájaros, hasta que A nos dijo que eran “Fledermäuse” (murciélagos en alemán). Nos llama la atención cómo cazan, vuelan en círculos, en grupos de dos o tres, y de repente caen en picado rápidamente hacia el suelo y vuelven a subir. Supongo que es para comer algo del suelo.

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Nuevo día, desde luego que esta entrada me va a costar terminarla. Desde que la empecé ha cambiado la temperatura tres veces. Ayer decía que había llegado ya el otoño pero es que hoy hemos inaugurado oficialmente el invierno. Hoy, domingo 23 de septiembre de 2012, a las ocho de la mañana, como todos los días, hemos ido a echarle de comer a los caballos y nos hemos encontrado con toda la hierba del campo escarchada. Se han escarchado hasta las telas de araña. Una imagen preciosa pero que da miedo. Si en setiembre nos encontramos esto, ¿qué postal nos espera en diciembre? A ver si en diciembre estamos ya en Munich trabajando. Paco ha tenido ya un par de entrevistas telefónicas y tiene citadas otras dos presenciales que pintan bastante bien. A ver qué tal sale la cosa.

De momento nos estamos preparando para el frío comiendo mucha fruta con vitamina C y ayer compramos avíos para hacer lentejas y puchero. Con los huesos añejos que nos ha traído la madre de Paco de España y los garbanzos de mi madre seguro que nos sale riquísimo. Aquí lo curiosos es que para las sopas no usan las ramitas de apio sino la raíz. Tiene muy mal aspecto pero está más buena que las ramitas y le da más sabor porque tiene más carne, más chicha.

Y los huesos que usan no son añejos sino huesos frescos. Pero seguro que no le dan el mismo saborcito intenso al puchero. Hoy, con el frío que está haciendo, desde luego que pega un pucherito con arroz.

En cuanto a la fruta, aquí en la granja es fácil comer manzanas, están por todos lados. Puedes ir dando un paseo por el campo e ir comiendo fruta de los árboles del camino. Los manzanos están cuajaditos de manzanas verdes-rosadas, muy buenas, crujientes y con un toque ácido. Y aún quedan ciruelas en algunos árboles, incluso ahora están más buenas que hace un mes, porque están mucho más dulces. Pero están aún más ricas cuando van en una de las tartas que hace G. Comerte un bocado de una de sus tartas te hace pensar que realmente la cocina es un arte, y estas tartas son obras de arte.

 

Por ese mismo camino que se ve en la foto tiramos otro día con Daniela cuando vino a visitarnos desde Berlín y nos encontramos con una manada de vacas y toros enormes. Impresionaba verlos tan cerca y sobre todo con una valla tan bajita, de apenas medio metro de alto.

Ese día merendamos unos pastelitos que nos trajo G, riquísimos y supongo que fáciles de hacer. Son rodajas de manzana rebozadas y fritas. Simple pero exquisito.

El postre perfecto para el pisto que preparé un día para esta familia. Fue mi primer pisto. Había picado la verdura cientos de veces para el pisto que hacemos en la tienda de mis padres y había preparado no pocos huevos “poché” pero nunca lo había hecho yo solita de principio a fin. El resultado fue bastante bueno:

El mes de septiembre empezó con deportes. Fuimos al ISTAF, una competición de atletismo que hacen aquí en Berlín con deportistas internacionales. ¿Os acordáis que nos tocaron las entradas en una feria que hubo en el pueblo de los cristales? Fue curioso verlo, sobre todo los saltos con pértiga que me encantan. Y pudimos ver el famoso estadio olímpico de Berlín.

 

En la carrera de los 1500 m participaron dos españoles, Arturo Casado y otro muchacho que no recuerdo el nombre. Según Paco, Arturo iba a arrasar porque había sido campeón europeo. Así que estábamos expectantes esperando que llegara esa prueba ya. Cuando por fin llego, empezaron a salir a la pista etíopes y senegaleses, y perdimos toda esperanza de ganar. Con semejante competencia era imposible que ganáramos los españoles. Efectivamente, Arturo abandonó en la primera vuelta y el otro muchacho pegó un acelerón al final pero quedó sexto.

Desde hace cosa de mes y medio o así, hemos quedado con esta familia en que cada semana toca comer un día tortilla de patatas. Así que ya tengo un máster hecho en tortillas. De siete huevos, de quince huevos y hasta pequeñitas de tres huevos. Estas pequeñitas son para Paco, sin cebolla. Las hago en un cacillo pero quedan muy graciosas tan pequeñitas.

Hace un par de semanas nos invitaron a cenar en su casa los padres de Claudi, mi amiga alemana que nos presentó a esta familia para venir a la granja. Ella está ahora mismo trabajando en Suiza pero estuvimos cenando con sus padres y su marido, que aún no lo conocía.

 

Los padres siguen igual que la última vez que los vi en 2007 pero esta vez podía comunicarme con ellos bastante mejor. Mi alemán va dando sus frutos y al menos puedo comunicarme en las cosas más básicas. Desde luego que nunca me hubiese imaginado a mí misma hablando en alemán. Ahora sí que parezco alemana total 😀

El 15 de septiembre estuvimos en Wittenberg. Fuimos para una misa de recordatorio, acompañando a P en su trabajo. La misa fue bastante triste, porque era para un muchacho de 32 años que había muerto. Habían unas 80 personas en la misa, la mayoría compañeros de trabajo y amigos del muchacho. Hacía un mes de la muerte pero todos seguían muy afectados. Después de la misa aquí es costumbre ir a comer todos a un restaurante y nos invitaron a ir con ellos. En el restaurante ya la situación es más distendida y las lágrimas pasan a ser conversaciones amenas y alguna que otra risa. No es una mala costumbre, es una forma de reunirse todos e intentar hacerle pasar un buen rato a los familiares más afectados. Cuando la gente empezaba a irse y nos quedamos Paco y yo casi solos en la mesa decidimos ir a dar una vuelta por el pueblo mientras P terminaba su sesión de terapia con la madre del muchacho.

Y resultó ser una buena idea porque el pueblo es precioso, estamos pensando en volver un día. Por lo visto tiene mucha relación con Lutero. Aquí fue donde Lutero vivió y donde se inició la reforma protestante. Habrá que leer un poco más sobre el tema porque no estoy muy puesta en la historia de Lutero y aquí por lo que se ve está el núcleo de todo.

En las puertas de la iglesia que se ve en la foto están inscritas las 96 tesis de Lutero. Recomiendo echarle un vistazo al Wikipedia. Ya sabes mamá, ahí tienes un rato de lectura histórica, solo tienes que poner en Google: “Wittenberg” que es el nombre del pueblo.

 

Pues hasta aquí llega esta entrada, escrita en tres veces y en tres climas distintos. En la siguiente entrada vienen las fotos de la visita de los padres de Paco a Berlín, pero antes voy a ponerme a hacer el puchero, que son ya las 11 de la mañana y sin olla Express los garbanzos tardan una eternidad.

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6 comentarios el “Llega el invitado de invierno a la granja

  1. mama
    23 de septiembre de 2012

    chulisimo ,largo pero entretenido y bastante corioso-Ya te echabamos de menos en el tema narrar tus historias ,me encantan ,no es por que eres mi hija ,pero eres maravillosa y encantadora hasta escribiendo asi que inmajinate cuando estamos contigo ,te echamos muchisimo de menos .un beso muy grande y sigue escribiendo que me encanta leer estas historias.

    • patriciasanchezvillena
      23 de septiembre de 2012

      🙂 y a mi me encantan tus comentarios, que por cierto, cada vez son más largos, se ve que cada vez te vas soltando más en esto de los blog y las redes sociales. Ten cuidado que engancha 😉 hablamos esta noche.

  2. espanolaenfrankfurt
    23 de septiembre de 2012

    Hola Patri!

    Es increíble como esto de la emigración nos ha traído por unos caminos que nunca imaginamos eh? Realmente todo tiene sus pros y sus contras puesto que una esperiencia más auténtica que la vuestra pocos la tienen. Felicidades, porque creo que yo seria incapaz de hacer un cambio tan grande en mi vida.

    A lo tonto a lo tonto vamos aprendiendo y adaptándonos al medio…ya no somos los mismos que cuando llegamos…tú si que vives una vida bio! Pero lo cierto es que en Alemania la gente en las ciudades está loca por todo lo bio, es algo que no para de crecer (te lo digo yo que llegué solo sabiendo que tendría que tener cuidado con la basura y de la noche a la mañana me vi en un sistema en el cual todo era leche bio, yogures bio, galletas bio…todo un mundo! proveniente de sitios como donde tú estàs trabajando

    El pueblo que visitasteis es precioso…a mi me encanta la historia y el tema de la reforma protestante va más allá de lo que parece…es una de las claves de porqué ellos son como son y nosotros como somos

    Un besote

    Patricia

    • patriciasanchezvillena
      23 de septiembre de 2012

      Pues sí, tendré que leer más sobre el tema porque parece clave para la adaptación. A mi también me sorprendió mucho al principio ver tantos productos bio en el supermercado, incluso galletas, que por cierto están buenísimas. El pisto que sale en la foto está hecho con calabacines ecológicos, mejor dicho con medio calabacín porque era enorme, pesaría más de un kilo. Es del huerto de esta familia, junto con la mazanilla, el perejil, algunos tomatillos (aunque la cosecha es escasa), calabazas y flores varias para infusiones. Como tú dices es una experiencia pero muy difícil de adaptarse, menos mal que estamos los dos juntos. Nos hemos comprado la primera temporada de la serie OC en alemán con subtítulos y tenemos pensado comprarnos una TV para hacernos el invierno más llevadero.

  3. montauk07
    25 de septiembre de 2012

    mataría por comer esa comida que ponéis en las fotos…tiene una pinta!!! yo no hago más que comer comida mala y grasienta…bocadillos cada día porque el curso de alemán coincide con la hora de comer y sólo tengo media hora…¡estoy harta! por la noche intentamos cocinar más, pero…la materia prima tampoco da para mucho. (Excepto las galletas…están buenísimas como tú dices!!) Lo bio está muy bien si te lo comes en el día, porque se pone malo en dos días!
    Me alegra que hayas vuelto al blog y espero que sigas con él, unos cuantos exiliados como yo te seguimos 🙂

    • patriciasanchezvillena
      25 de septiembre de 2012

      En principio el blog es como un diario para mí. Pero cuando leo vuestros blogs y vosotros me leéis a mí, me siento conectada de alguna manera con personas en mi misma situación y eso también me reconforta. Así que muchas gracias por seguirme, me ayudáis en esta tarea de adaptación.
      Lo que dices de la materia prima es verdad. Hasta lo más simple como puede ser comprar unos fideos para la sopa se puede convertir en una tarea difícil. Pero parte de la adaptación consiste en buscar algo que se le parezca o cambiarlo por lo que usan aquí en ese contexto. Por ejemplo, los huesos añejos para el puchero; aquí no los he encontrado pero según me dijo G, ellos usan para las sopas unos huesos frescos de ternera creo. Puede que si probamos a usarlos nos guste más el sabor. Aunque yo he optado por la opción de importar los huesos añejos desde España en la maleta de los padres de Paco 😀 junto con el Colacao, las pipas Reyes, los garbanzos, el tomate Orlando y el atún el Consorcio. Así que no soy nadie para hablar de adaptación, solo soy una inadaptada (en el proceso de adaptación) que necesita su Colacao de toda la vida para sentirse bien.

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Esta entrada fue publicada el 23 de septiembre de 2012 por en En Alemania.
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