Fuga de cerebros a Alemania

EMIGRACION DE UNA BIÓLOGA Y UN INGENIERO A ALEMANIA

Visita de la familia en Berlín

¡Buenos días al nuevo día! Son las ocho de la mañana, y vamos tarde a echarle de comer a los caballos. Y es que desde que tenemos cortinas nuevas, hemos tenido que empezar a poner el despertador para no quedarnos dormidos. ¿Recordáis aquellos días cuando me despertaba a las cinco o las seis de la mañana por culpa del sol en la ventana? Pues eso se lo llevó ya el viento. Ahora, la tía de Paco nos ha traído desde España unas cortinas que no dejan pasar ni un rayito de sol. Así que ahora, sin sol, sin calor, tapaditos con el edredón, se duerme de lujo.

Como veis ha habido un antes y un después desde la visita de la familia de Paco. Vinieron los padres junto con su tía. En 2006 ya tuve la oportunidad de ver a mis padres en Berlín, esa gran ciudad llena de metros y trenes, llena de gente de todo tipo. Fue todo una experiencia verlos a ellos en este mundo. Ahora teníamos la oportunidad de ver a los padres de Paco aquí, eso no nos lo podíamos perder. Y ha merecido la pena.

El lunes pasado fuimos a recogerlos al aeropuerto. El vuelo se retrasó una hora y nos cambiaron la puerta de salida. Cuando al fin encontramos la puerta, allí estaban ellos, detrás del cristal esperando las maletas, con sus mochilas a la espalda y mirando hacia atrás para vernos al otro lado del cristal. Era su primer viaje al extranjero y en avión. Con ellos venía la tía de Paco, con más experiencia en viajes, así que todo fue sobre ruedas, salvo que tuvieron que esperar una hora más a que salieran las maletas. El reencuentro fue bonito. Han sido tres meses sin vernos, que no es mucho pero ha sido lo máximo que han estado separados de Paco, cuando estuvo en Hamburgo en 2008. Supongo que nos tendremos que ir acostumbrado a esto.

DÍA 1

Al salir del aeropuerto fuimos al piso que teníamos alquilado, en pleno centro de Berlín, y dejamos las maletas allí. Salimos a dar una vuelta por la Alexander Platz y buscar un supermercado para comprar algo de leche y pan para el desayuno del día siguiente. Menudo festín nos dimos esa noche con la comida española que habían traído: cinta de lomo ibérico con queso García Vaquero. Y para desayunar un buen vaso de leche con Cola-cao original y pan tostado con aceite de oliva virgen extra español. Aquí el aceite que se usa normalmente es aceite italiano, y no está malo, pero no se puede comparar al español. De hecho el español vale el doble que el italiano. Así que lo que hacemos es usar el español para ensaladas y tostadas, mientras que el italiano lo usamos para las tortillas de patata.

DÍA 2

El segundo día, después de reponer energía con ese buen desayuno, empezamos el Tour Express por Berlín. Los llevamos andandito por la Alexander Platz, Friederich Strasse, Potsdamer Platz, el paseo de las estrellas, la puerta de Brandenburgo, el parlamento y por fin una parada para comer en Check Point Charlie.

Después de comer vinimos a la granja, a presentarles a esta familia. Cuando llegamos nos tenían la mesa del jardín preparada con café y una deliciosa tarta de chocolate, la especialidad de G. Después les enseñamos la casa donde vivimos y el pueblo, es decir, las tres calles de la aldea. Les presentamos también a los caballos y a las ovejas. Fue curioso verlos en este ambiente, que hasta entonces había estado tan desconectado de nuestra España. Es curioso como cambiamos las personas cuando se nos saca de nuestro entorno. Ahora la granja nos parece un poco más familiar. Al estar aquí la familia de Paco, mi mente ha creado nexos de unión entre el concepto “vida en España” y el concepto “vida en la granja”, y ahora me siento más cerca de España cuando estoy aquí. Es una paranoia mental de las mías 😀 lo mismo algún emigrante me entiende.

DÍA 3

Al día siguiente fuimos a un campo de concentración. En la reja de entrada pone “Arbeit macht frei”, que significa “El trabajo hace libre”. Que paradójico ¿no? Lo mal que suena esa frase vista en un campo de concentración, el significado tan amargo que guarda; y lo bien que expresa los sentimientos de todos los que estamos parados hoy en día.

La visita al campo de trabajo nos dejó a todos los ánimos por los suelos. Esas paredes guardan historias muy tristes, en nada diferentes a las que estamos hartos de ver en las películas de la segunda Guerra Mundial. Pero además, impresiona ver la gran explanada, ahora vacía, pero que entonces estaba llena de barracones masificados de judíos, gitanos y homosexuales. Fue menos duro de lo que yo me imaginaba. Este campo fue modificado después de la guerra y eliminaron todo lo desagradable: barracones, cámaras de gas, … una mente sensible lo agradece. Solo han dejado un barracón de muestra, el edificio con las salas de encarcelamiento, la enfermería y la cocina.

Nunca había estado en un campo, ni cuando vine a Alemania en 2006, ni cuando estuvimos Paco y yo en 2008. Y nunca hubiese estado si no llega a ser por la familia de Paco, pero tampoco me arrepiento. Es una experiencia. Forma parte de la historia y está bien recordarlo para no caer en los mismos errores.

DÍA 4

El cuarto día fue totalmente distinto al anterior, un día soleado y cálido paseando por los jardines del palacio Sansoussi, que significa “sin preocupaciones”. Estuvimos en Potsdam, la ciudad en la que viví durante seis meses en 2006 y que sigue guardando el mismo encanto que entonces.

DÍA 5

Y después de mucho traqueteo y muertos de andar, habíamos cumplido la misión, ver lo principal de Berlín y alrededores. Fueron cinco días intensos y divertidos, cogiendo decenas de trenes y haciendo no pocos trasbordos. Solo descansábamos en las escaleras eléctricas y en los escasos trayectos de metro en los que pillábamos un asiento.

Y como todo llega a su fin, pues tocó despedirnos otra vez de la familia. Esta vez por menos tiempo, ya que en un par de meses estamos allí otra vez para pasar la Navidad. Pero siempre se hace duro. Volvimos a quedarnos solos en estas tierras pero ahora con un toque español que todavía nos dura. Y no lo digo solo por la comida española que nos trajeron, que ciertamente aún nos queda mucha, sino también por los recuerdos que todavía nos rondan la cabeza de estos días tan buenos con la familia en Berlín.

Esperamos que se repitan con frecuencia, ahora les toca el turno a mis padres en diciembre. ¿Quién sabe en qué ciudad? si Berlín o cualquier otra en la que estemos trabajando ya. El tiempo lo dirá.

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3 comentarios el “Visita de la familia en Berlín

  1. anuska
    30 de septiembre de 2012

    Que entrada más emotiva!!! Me alegro que lo pasarais bien y que esa visita os haya dado un chute de energía para seguir vuestras andaduras por la granja 😛 Un besito enorme!

  2. Mijeliyo
    1 de octubre de 2012

    Esa foto de Paqui con la sonrisilla de una madre que ve a su hijo me ha encantado,de echo me he contagiado de esa sonrisa,muy emotiva 🙂 Podéis estar solos en Alemania físicamente,pero permanecéis en la mente de muchos de aqui que os quiere,entre ellos el que escribe.Se os echa de menos gente.#brasos #besos

    • patriciasanchezvillena
      1 de octubre de 2012

      Miguelillo!!!! te aseguro que nosotros os echamos más de menos. Id planificando actividades para Navidades que vamos a llegar con ganas de comernos el mundo. Ya sabes, una cenita en el MamaLuchia de Alhaurín, una noche de cine y palomitas, una tarde de pro para los chicos y cháchara para las chicas, y demás cosas que se os ocurran. Nosotros nos apuntaremos a todo.

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Esta entrada fue publicada el 30 de septiembre de 2012 por en En Alemania.
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